Art 56. Alumnos con dificultades en la maduración del lenguaje

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Autor: Gaspar González Rus

Nota: Este documento forma parte de la charla-conferencia llevada a cabo en el Centro de Profesores de Huelva-Isla Cristina con motivo de un curso con seguimiento dedicado al estudio e intervención de alumnado con TEL.

Con este curso vamos a aclarar algunas cuestiones que puedan inducirnos a error,
como lo son los términos más usuales referidos a disfasia, retraso del lenguaje, retraso
general del lenguaje, retraso específico del lenguaje o trastorno específico del lenguaje.
Nuestra razón va a ser sin lugar a dudas evitar el conflicto terminológico entre las
diversas categorías de tipo intelectual, sensorial, psicopedagógico, clínico o logopédico.
Sin lugar a dudas una idea fundamenta el curso que vamos a iniciar va a ser la de
incidir sobre el lenguaje, su estructura y uso por encima de todo. Del buen manejo de
dicho elementos accederemos a los niños que presentan dificultades en su utilización y
manejo, circunstancias que van a dar origen a lo que comúnmente se conoce como
retraso del lenguaje o en términos clínicos como disfasia.

La experiencia ha permitido reconocer que en los niños el TL afecta a toda la esfera
de sus relaciones con el entorno, con el conocimiento y con el aprendizaje y que radica
en la dificultad para acceder al dominio de estructuras lingüísticas que limitan su
capacidad para comunicar deseos, necesidades, afectos, etc. En el mejor de los casos,
estos niños no logran desarrollar ideas que vayan más allá de lo concreto, no logran
tener acceso a un vocabulario o repertorio lexical que les permita reconocer y nombrar
el mundo que los rodea. Desde lo perceptivo cognitivo, la mayoría de estos niños
reconocen el mundo, pero no consiguen describirlo satisfactoriamente. Poco a poco,
desarrollan mayor habilidad en la denominación del mundo en cuanto a sus nombres,
sus cualidades, las acciones que sobre él pueden realizar y los modos en que pueden
hacerlo. Según Rapin y Allen, este trastorno se da en niños con una inteligencia normal,
sin ninguna deficiencia motora o auditiva, ni problema psicológico, ni dificultad para la
comunicación social.

Durante muchos años se le denominó disfasia o disfasia del desarrollo, términos
confusos por estar relacionados con la afasia en el área anglosajona, con las disartrias en
Alemania y con los trastornos graves de la elaboración del lenguaje en el ámbito francés
(Aguilar-Alonso, 1994). La línea anglosajona utiliza el término Trastorno Específico del
Lenguaje, en inglés Specific Language Impairment (SLI), ya que actualmente es la
denominación más extendida y menos confusa, aunque hay autores que abogan por la de
Trastorno del Lenguaje, eliminando la denominación específica por la presencia de
alteraciones, más allá de las del lenguaje, hacia este trastorno (Johnston, 1994). A nivel
cronológico en nuestro país durante los años sesenta el término “Disfasia” comenzó a
sustituir a la llamada “afasia congénita” haciendo referencia a un trastorno más o
menos grave de la capacidad. Pero esta terminología no recogía el trastorno en el
desarrollo del lenguaje. Sin embargo a día de hoy va tomando fuerza el término
“Trastorno Específico del Lenguaje” (TEL – Specific Languaje Impairment),
procedente de la literatura anglosajona, supliendo así a la denominación francófona de
“disfasia”.

El presente artículo se ordena entorno a los siguientes apartados:
1/ Justificación.
2/ Definición
3/ Etiología de los retrasos del lenguaje.
– 1. Hipótesis genética: alteraciones cromosómicas.
– 2. Hipótesis afectivo o relacional.
4/ Características del alumno con RL.
5/ Aspectos diferenciales en el desarrollo de la comunicación y el lenguaje
6/ Tipos.
7/ Aspectos diferenciales en el desarrollo de la comunicación, el habla y el lenguaje en alumnos con alteraciones del lenguaje.
8/ Toma de posturas y conclusiones.
9/ Bibliografía.

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